El antropólogo Julio Glockner escribió un artículo que publicó Elementos (número 69) en el que elogia la ingestión ritual de hongos alucinógenos –o “enteógenos”, para darle gusto– y al chamanismo mazateco. Sobre ese artículo escribí una crítica que también publicó Elementos (número 70), y en el siguiente número (71) Glockner me responde airado con otro artículo titulado “Dinosaurios y pajaritos”. Supongo que quiere sugerir que yo soy el dinosaurio y él el pajarito. Si fuese así, le doy las gracias. Siempre me han fascinado los dinosaurios.
El antropólogo Glockner responde a mi crítica con diatribas y argumentos que para mí no tienen fundamento. No pienso hacer lo mismo y no tengo más que decir. Sólo reitero mi respeto por la cultura mazateca y por la ingestión de esos hongos. Que le aprovechen a Glockner, si fuese el caso, aunque no sea mazateco. Si los lectores que hayan leído los artículos referidos quieren tomar partido, pues que lo tomen.
A quienes hacen Elementos les deseo un breve año nuevo. Que acabe pronto, pues parece que viene bastante malo para la mayor parte de los mexicanos.